Nuestra capacidad cognitiva se reduce de manera significativa, cuando un teléfono inteligente o “smartphone” está a nuestro alcance. Incluso si está apagado!

La capacidad cognitiva de una persona, se podría definir como la capacidad del cerebro para almacenar y procesar datos en un momento dado. Esto es lo que Adrian Ward y colaboradores, de la universidad de Texas, evaluaron en un conjunto de personas que usaban teléfonos intelegintes.

En uno  de los experimentos, los investigadores solicitaron a los participantes que se sentaran frente a una computadora, y realizasen una serie de test. Las tareas requirían una concentración absoluta para obtener buenos resultados. Antes de comenzar, a cada uno de los sujetos se les solicitó, de forma aleatoria, que colocasen sus smartphones en la mesa boca abajo, en su bolsillo o bolso, o en otra habitación. Todos los aparatos debían estar en modo “silencio”.

Se observó como los restultados en los test de las personas que habían dejado sus teléfonos en otra habitación, eran significativamente mejores que aquellas que los tenían sobre la mesa, y ligeramente mejores, que los sujetos que habían guardado el teléfono en su bolsillo o bolso.

Los hallazgos sugieren que la mera presencia de un teléfono inteligente reduce la capacidad cognitiva disponible y perjudica el funcionamiento cognitivo, a pesar de que la gente siente que está fijando toda su atención a la tarea en la que está implicada. A medida que el teléfono está más visible, la capacidad cognitiva dismuye más. “Su mente consciente no está pensando en el teléfono, pero ese proceso, el proceso de exigir que uno no piense en algo, utiliza algunos de sus recursos limitados recursos cognitivos”. Es como si el cerebro se estuviese purgando.

En otro experimento analizaron si el nivel de dependencia del smartphone que cada participante informaba tener, podía influir en una mayor o menor pérdida de capacidad cognitiva. Utilizarón los mismos test que en el primer estudio. De forma aleatoria, se solicitó que cada sujeto dejase su smartphone a la vista, encima de la mesa y boca arriba, en un bolsillo o bolsa, o en otra habitación. Algunos participantes, también tuvieron que apagar sus teléfonos. Se observó como los sujetos más dependientes, obtenían peores resultados que los menos dependientes, pero sólo cuando mantenían sus teléfonos sobre el escritorio o en su bolsillo/bolsa.

También se observó que no importaba si el teléfono de una persona estaba encendido o apagado, o si estaba boca arriba o boca abajo sobre la mesa. Tener un smartphone a la vista o fácilmente alcanzable, reduce la capacidad de una persona para concentrarse y realizar tareas, poque parte de su cerebreo está trabajando activamente para no coger o utilizar el teléfono.

No es que los participantes estuviesen distraídos porque recibían notificaciones en sus smartphones, sino que la mera presencia de los mismos, era suficiente para reducir su capacidad cognitiva.

La tecnología… con cabeza!

 

 

 

Fuente: Ward, A., et al. Brain Drain: The mere presence of one’s smart-phone reduces available cognitive capacity. Journal of the Association for Consumer Research. 2017; 2 (2): 140 DOI: 10.1086/691462

Artículo de revisión de S&C Clínica