Sistema digestivo Vs cefaleas y otros dolores cráneo-faciales

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Una buena parte de la población padece, con frecuencia, los llamados “trastornos funcionales digestivos”, entre los que podemos destacar:

  • La dispepsia funcional: caracterizada por sensación de plenitud/hinchazón tras las comidas, saciedad precoz, ardor/dolor en la “boca del estómago”.
  • Síndrome intestino irritable: donde puede aparecer estreñimiento, o diarrea, combinaciones de estas dos situaciones, dolor abdominal.
  • Distensión abdominal: donde la persona refiere hinchazón del “vientre” o distensión visible por lo menos durante 3 días por cada mes.
  • Pirosis y disfagia funcional: cursa con ardor y/o dolor en el pecho sin reflujo, dificultad al tragar sólidos o líquidos.
  • Y muchos otros procesos como trastornos de eructación, de la náusea y el vómito, etc.

En todos estos procesos, no suele encontrarse ningún daño importante en los estudios practicados (colonoscopia, gastroscopia, ecografía, radiografías con papillas, etc)

(Consenso Roma III)

¿Pero, qué tiene que ver todo esto, con tus dolores crónicos de cabeza?

La gran mayoría de las vísceras digestivas están inervadas sensitivamente por el nervio vago, el cual tiene sNervio vago y sist digestivou origen en zonas concretas del bulbo cerebral (núcleo del tracto solitario, núcleo espinal, ambiguo y motor dorsal). Cuándo los receptores situados en las paredes de las vísceras huecas (esófago, estómago, intestino, vejiga…), conectados a las fibras de este nervio, se ven continuamente estimulados por causas como la distensión visceral (gases, heces, etc), por cambios en el pH (baja del pH/acidosis por inflamación), por estímulos muy fríos/calientes, etc, se ha demostrado que pueden generar cuadros de dolor denominadoreferido”, que el paciente siente a distancia de la víscera irritada (frecuentemente a nivel de la cabeza, zona de la sien, cara, cuello). La persona que padece estos dolores, no los suele relacionar con sus problemas funcionales digestivos, puesto que aparecen horas después, o incluso al día siguiente, y lo hacen además en zonas muy alejadas al foco irritativo visceral.

Con frecuencia, la irritación y/o hinchazón del sistema digestivo, se produce tras el uso habitual de algunos fármacos (ansiolíticos, antidepresivos, anti-inflamatorios, etc), también derivado del consumo de tóxicos, como el alcohol,  o como consecuencia de déficitis enzimáticos, que pueden generar intolerancias alimentarias. Algunas de las que más frecuentemente se detectan son: a la lactosa, al glúten, a la clara de huevo, a las aminas biógenas (contenidas en carnes rojas, embutidos, algunos pescados, quesos, vino, chocolate…), etc.

Consumo AinesLos tratamientos comunmente utilizados para combatir la cefalea, como los AINEs, suelen mejorar el síntoma en el momento, pero cuando desaparece su efecto, y el cuadro irritativo digestivo se repite, se instaura de nuevo el dolor, a veces acompañado de rigidez muscular, articular, etc, necesitando el sujeto, ingerir nuevas dosis. De esta manera, el dolor se crónica, y la demanda de medicamentos, se instaura como una rutina en la vida de la persona afectada. Hay que tener en cuenta que este tipo de fármacos, poseen importantes efectos secundarios en el propio sistema digestivo, y por lo tanto, pueden contribuir al daño del mismo, a su disfunción y a la cronificación del cuadro.

Si usted está en esta situación, tenga en cuenta esta información, y sepa que existen formas de ayudarle. Será recomendable realizar un detallado estudio de su conducta alimentaria, ocasionalmente, apoyado de analíticas sanguíneas y otros estudios (niveles de enzima DAO, intolerancias y/o alergias alimentarias), para determinar si sus dolores recurrentes de cabeza, pueden estar relacionados con la disfunción del sistema digestivo.

A pesar del importante número de casos donde se muestra una asociación  irritación digestiva Vs dolor de cabeza, no todas las cefaleas crónicas, son susceptibles de tener su origen en un trastorno visceral. La prioridad en todo caso, será determinar la etiología concreta, mediante un proceso de diagnóstico diferencial. Por ello, es prioritario que ante estas situaciones, consulte con un especialista.

Fuente: Artículo de revisión de S&C Clínica

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