Numerosos estudios han demostrado que los procesos de modulación del dolor están desajustados en pacientes con síndromes de dolor crónico, como en el caso de las artritis, los dolores de espalda (lumbalgias, cervicalgias), en la fibromialgia. Las personas con mayor facilitación del dolor y menor capacidad de inhibición del dolor, tienen más probabilidades de desarrollar problemas con el dolor crónico.

Ser más activo, menos sedentario, mejora la percepción del dolor

Un trabajo reciente publicado por Nauger y colaboradores en la prestigiosa revista Pain, muestra que los adultos mayores físicamente activos, tienen menor percepción del dolor y son más capaces de bloquear las respuestas a los estímulos dolorosos, durante distintas pruebas de valoración del procesamiento del dolor por parte del sistema nervioso central.

Este grupo de investigadores realizaron una serie de experimentos en 51 adultos sanos, de 60 a 77 años. Los participantes llevaban un dispositivo de monitoreo de la actividad física a lo largo de una semana. A continuación, los sometieron a dos pruebas que valoraban la modulación del dolor (la forma en que el dolor es interpretado y percibido por el sistema nervioso central). Una prueba, llamada de “sumación temporal”, midió la producción (facilitación) de respuestas dolorosas a estímulos de dolor repetidos. La otra prueba, llamada “modulación del dolor condicionado”, evaluó la reducción (inhibición) de las respuestas de dolor a estímulos de dolor competitivos.

En ambas pruebas, la modulación del dolor estaba significativamente relacionada con el nivel de actividad física diaria. Los adultos mayores con actividad física moderada a vigorosa más frecuente, tuvieron puntuaciones de dolor más bajas en la prueba de suma temporal, lo que indica una menor facilitación del dolor. Aquellos que realizaron más actividad física ligera, o tenían menos tiempo de sedentarismo por día, tuvieron puntuaciones de dolor más bajas en la prueba de modulación del dolor condicionado, lo que indica una mejor inhibición del dolor.

Estos datos sugieren que bajos niveles de sedentarismo y una mayor actividad física ligera, pueden ser críticos en el mantenimiento de la eficacia de los mecanismos inhibidores del dolor endógeno en adultos mayores.

Los resultados son consistentes con estudios previos realizados en poblaciones de adultos más jóvenes, lo que sugiere que niveles más altos de actividad física, están relacionados con una modulación del dolor condicionado más eficiente. Los adultos mayores son más propensos a ser físicamente inactivos, lo que podría hacerlos más vulnerables al dolor crónico.

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Fuente: Naugle, K.L. et al. Physical activity behavior predicts endogenous pain modulation in older adults. Pain, 2017; 158 (3): 383 DOI: 10.1097/j.pain.0000000000000769

Artículo de revisión de S&C Clínica