La información visceral transmitida por el nervio vago y los aferentes espinales es integrada en la red autonómica central constituida por regiones cerebrales altamente interconectadas y distribuidas en todo el neuroaxis, implicado en las respuestas autonómicas, endocrinas, motoras, inmunes y comportamentales. De manera resumida, esta red cerebral podría ser dividirse en estructuras como el córtex frontal, el cual está envuelto en funciones ejecutivas de más alto nivel, y estructuras como el hipotálamo y el sistema límbico, que desempeñan acciones homeostáticas.

Reciben imputs convergentes de tipo visceral y nociceptivo y, tras la integración, generan patrones de respuesta autonómica específicos al estímulo, vía proyecciones hacia las neuronas preganglionares simpáticas en la médula espinal, y a neuronas parasimpáticas del núcleo motor dorsal del nervio vago, para modular el SNA y por lo tanto el tono vagal. Muchas de estas zonas son tb componentes de circuitos moduladores del dolor y del control del procesamiento nociceptivo, a través de proyecciones hacia los cuernos dorsales espinal y trigeminal.

En condiciones normales de reposo, hay un equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático, como se muestra a través del ratio de variabilidad cardiaco (HRV). Este equilibro se rompe en situaciones de estrés agudo, pues el estrés induce una caída de la actividad parasimpática y estimula la del simpático. El equilibrio se restaura tras el período de estrés agudo, pero en situaciones de estrés crónico, el citado equilibrio puede alterarse por largos períodos de tiempo.

El estrés está envuelto en la patofisiología de las enfermedades funcionales y orgánicas del tracto gastrointestinal, como la dispepsia funcional, el síndrome del colon irritable (IBS) y la enfermedad inflamatoria intestinal (IBD: Crohn, colitis ulcerosa), entre otras. En estas situaciones se ha observado un  desequilibrio entre el SNA y el eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA). Un tono vagal anormal podría ser la causa y/o la consecuencia del citado desequilibrio.

El tono vagal podría ser explorado a través del tono vagal cardiaco por medio de la variabilidad de la frecuencia cardiaca. Aunque no sea un método directo, tiene la ventaja de no ser invasivo, fácil de aplicar y realizar comparaciones entre diferentes estudios. Una disminución en la HRV en reposo refleja un tono vagal bajo y podría ser considerada como un marcador de estrés.

La disminución de la función vagal y HRV están asociadas con el incremento del nivel de glucosa en ayunas, aumento del cortisol urinario durante la noche, y aumento de citoquinas pro-inflamatorias y proteínas de la fase aguda. Todos estos factores se han asociado con el incremento de la carga alostática y bajo nivel de salud. Un alto nivel de HRV está asociado con buena salud y bienestar y una buena resilencia en la autoregulación emocional.

El incremento de marcadores inflamatorios (proteina C reactiva, IL-6) están asociados con una disminución de la HRV. Se ha descrito un desequilibrio entre el eje hipotálamo-pituitario-adrenal y el tono vagal en pacientes con enfermedad de Chron y el síndrome del intestino irritable con una gran comorbilidad de humor negativo, ansiedad, y dolor visceral que fue visto en estas patologías

Un tono vagal bajo tiene un efecto pro-inflamatorio. Es un predictor importante de la enterocolitis necrotizante en niños prematuros

Para algunos anatomistas, el vago inerva la totalidad del tracto digestivo en los humanos. Es un componente importante en el control de la motilidad gastrointestinal superior, por lo que un tono vagal bajo podría favorecer alteraciones en la motilidad gastrointestinal. La disfunción vagal se sabe que contribuye a la hipomovilidad esofágica

La dismotilidad antral es un hallazgo consistente en diabéticos con vaciado gástrico retardado y la alteración de la inervación autonómica gástrica probablemente contribuya a esta alteración de la motilidad. Esta alteración es causada, al menos en parte, por una neuropatía vagal. El nervio vago es importante para el alojamiento de la comida a nivel gástrico

El estrés retrasa el vaciado gástrico, altera el transito intestinal y la motilidad del colon, e inhibe el tono vagal. Se ha observado con frecuencia disfunción autonómica en pacientes con alteraciones de la motilidad gastrointestinal

La restauración del tono vagal fisiológico a través de fármacos dirigidos al sistema colinérgico, mediante métodos alternativos (meditación, tai-chi, yoga, respiración profunda), a través del ejercicio y/o de la estimulación del nervio vago, resultarán medida de interés en el tratamiento médico de las citadas enfermedades/síndromes

Mejorando el tono vagal a través de la masticación de chicle, la respiración lenta y profunda, masoterapia de presión moderada u otros ejercicios que tengan un potente efecto en el ritmo cardiaco y su variabilidad, o a través de la estimulación del nervio vago, podríamos logra efectos procinéticos

 

Bonaz, B. et al. Vagal tone: effects on sensitivity, motility, and inflammation. Neurogastroenterol Motil. 2016; 28: 455–462

Dhabhar, F.S. Effects of stress on immune function: the good, the bad, and the beautiful. Inmunol Res. 2014; 58: 193-210